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Análisis - Portal 2

El hacedor de ingenio

Las compañías y estudios de talento suelen crear grandes juegos. Las que además gozan de elevados presupuestos acostumbran a desarrollar títulos de éxito. Pero para ser como Valve, hace falta algo más que capacidad creativa, devoción por los videojuegos y sacos de dinero... En el año 2005, el trabajo realizado por un grupo de estudiantes de DigiPen ("la universidad del videojuego") para su proyecto final acabó convirtiéndose en genialidad llamada Narbacular Drop. Ipso facto, Valve se hizo con los servicios de Nuclear Monkey Software, nombre del joven estudio antes de formar parte de la compañía de Gabe Newell, para pedirles que le diera un sucesor... Portal, juego de lógica en primera persona que dos años después de Narbacular Drop se incluía dentro de The Orange Box. Un diamante en bruto e inigualable regalo de los padres de Half-Life que sin embargo dejaba una agridulce sensación... sobre su brillante mecánica de escasísimo mineral precioso, Portal debía ofrecer más y, si fuera posible, mejor...


El hombre contra la máquina... Portal 2.

Y ha sido en la generación de los disparos y modos en red multijugador, y a la que la propia Valve marcó el camino con Counter Strike, donde otorga majestuoso trato de videojuego por derecho a la evolución y verdadero hijo de su apuesta... Portal 2. Una obra concebida como título de puzzles y lógica con vista subjetiva, que trasciende de su marco y que sin miedo y sin fracaso se atreve a contar mucho más de lo que aparenta con su traje de "entretenedor". De argumento sublime, jugabilidad y diseño que rozan la perfección, apoteósica narrativa y contenido filosófico demoledor, fabrica un futuro desalentador donde una creación del hombre, en este caso una Inteligencia Artificial tan humana como quien la creó, pone a prueba las capacidades de su hacedor. Ambientado en las cámaras de prueba de los laboratorios de Aperture Sciencie del primer Portal, es el fin de la civilización y el tiempo ha dejado que el lado más salvaje de la vegetación y la naturaleza penetre en la ambientación. Algunas localizaciones nos sacan de las habitaciones y pasillos de la compañía, mostrando la salida y su ingenioso y resolutivo acceso hasta ella de manera menos evidente que en el Portal anterior, difuminando la sensación de linealidad al insuflarle cierto contenido de exploración, además de seguir ofreciendo un elevado número de plataformas, y pocos pero inolvidables momentos de acción.


Portal 2 usa cámara subjetiva y se ríe de forma objetiva de quienes emplean la primera persona para apretar el gatillo mejor. En el razonamiento está su virtud y la lógica es quien mueve su mecánica. Sacude las conciencias en cada elemento de su guión, con una evolución del compendio narrativo ejemplar y con un final impresionante que cuanto menos invita a la reflexión. El hombre contra su creación. Robots malvados con corazón. La criatura contra su hacedor. Dios hizo al hombre a su imagen y nosotros fabricamos robots a nuestra semejanza. El hombre moderno es su propio y todopoderoso Dios, y Portal 2 basa su desarrollo en el don que le hizo caer en el error... el juicio, la inteligencia, la razón.


La IA GLaDOS (Genetic Lifeform and Disk Operating System) vuelve a retener a la sujeta humana de pruebas Chell, que despierta de su estado criónico tras los acontecimientos del primer Portal de nuevo en Aperture. Un dispositivo dual de portales con capacidad para crear puertas interdimensionales de entrada y de salida será el único arma que la mujer empuñe para resolver cada desafío a la que la robot le someta. Superar cada una de sus estancias pondrá a examen nuestra habilidad con las manos pero por encima de ésta, la capacidad para emplear la razón. El increíble robot Withley o el ya difunto presidente de Aperture, Cave Johnson, se presentan como secundarios de auténtico lujo y juegan un papel importantísimo en la historia de Portal 2. El peso de la trama y el alma del juego de Valve recae sobre los robots, especialmente en GLaDOS, uno de los mejores personajes de su generación.


También abandonamos las cámaras de prueba y salimos a escenarios más abiertos.

El diseño de Portal 2 se acerca peligrosamente a la perfección. Debajo de cada segundo y cada hueco de su desarrollo se esconde algo que casi siempre da la sensación de no haber podido hacerse mejor. Combinar el dispositivo de portales con los diferentes elementos interactuables de cada escenario es el único modo de llegar a la salida. Solo hay una puerta para escapar de cada prueba a la que GLaDOS forzosamente nos desafía. Y hablando en términos puramente jugables, aquí es donde se hace gigante Portal 2, en la capacidad que tiene para encajar todo cuanto pone a nuestra disposición. Tomando los elementos de Portal, incorpora objetos con capacidades únicas y añade propiedades para los que había, ofreciendo un grupo de piezas interactivas que aunque no sea muy elevado consigue generar un altísimo número de opciones cuando se conjugan...


Llegar al punto B desde el punto A es la base de muchos juegos, pero en un género como el puzzle el concepto alcanza una sensación mucho mayor, y en Portal 2 se realiza con tanta maestría que alcanza un nivel superior. Siempre en primera persona, tomamos el control de una Chell que puede saltar (y caer desde grandes alturas gracias a un sistema de amortiguación en sus piernas), agacharse, hacer zoom para inspeccionar de manera visual las salas en busca de objetos de los que servirse, agarrar y desactivar torretas, y coger cubos, emplearlos de parapeto, o activar mecanismos, puentes, montacargas, brazos mecánicos y estructuras también con ellos. Además de los cubos "normales" que repiten del primer Portal, se añaden cubos reflectantes de láser multidirección y cubos de seguridad sin bordes. También se incorporan letales sistemas de rayos láser, catapultas lanzacubos, y embudos de translación y haces de luz para que Chell y ciertas piezas se desplacen.


El modo cooperativo es un auténtico regalazo.

Una de las novedades más importante de Portal 2 son los geles. 3 materiales distintos que al impregnarse en determinados objetos o superficies les atribuyen propiedades únicas. El gel repulsor hace rebotar todo cuanto le toca; el propulsor imprime velocidad a los cuerpos al tener funciones autodeslizantes; y el gel de roca lunar (o de conversión) permite abrir portales donde no se puede, volviendo suelos y paredes portalizables. Debemos usar y combinar el dispositivo dual con todo nuestro ingenio y todo nuestro entorno, las características específicas de cada objeto disponible y cada contexto y situación... Portal 2 es un rompecabezas y un rompeconciencias en el que todo encaja a la perfección.


"Eres un depredador y estas pruebas tu presa..." (GLaDOS)... pero el peso jugable de Portal 2 no solo se sostiene en la resolución de puzzles. Además de lista, Chell debe ser hábil para superar cada prueba. GLaDOS inunda cada cámara de trampas y enemigos-obstáculo: torretas, rayos láser y neurotoxinas, que la humana debe evitar o emplear para su beneficio contra ellos mismos. Es imprescindible destacar el apoteósico combate final, que constituye un ejercicio impresionante de cómo fusionar puzzles, acción y enemigo importante. Genial enfrentamiento... pero único. Algún enemigo más de este tipo hubiera vuelto más variable la genial mecánica del título de Valve. El desafío que supone Portal 2 para el jugador es corto, pero mucho más largo que las 20 pruebas que esbozaron el primer Portal. El número ha crecido ahora hasta las 50, repartidas en 9 episodios que se superan en 6-8 horas. La curva de dificultad escogida para su degustación es exacta, muy gradual, siempre ascendente y siempre superable, y bastante accesible a jugadores de todo tipo, salvo para aquellos que no contemplen la posibilidad de emplear la vista subjetiva si no es para abrir fuego sobre cientos de enemigos...


El argumento y el contenido filosófico de Portal 2 son demoledores.

Portal 2 es un videojuego excepcional, y se hace aún más grande al haber incluido otro juego entero (aunque corto) escondido como modo multijugador... un auténtico regalazo, como en su día fue Portal en The Orange Box. Así era Portal y así es Portal 2, una saga que se enorgullece de haber sido siempre generosísima con el jugador. Un cooperativo para dos jugadores online y en la misma consola de 3 episodios exclusivos y 19 fases completamente diferentes pero de idéntica mecánica y genialidad en su concepto y ejecución. Construido para ser resuelto mediante forzosa cooperación, este modo pone a nuestra disposición más herramientas para hacer posible la coordinación de dos jugadores, como un puntero marcador para la colocación de portales, o la posibilidad de ver en un cuadro la pantalla de nuestro compañero robot.


Gráficamente, Portal 2 ni necesita ni muestra pirotécnicas escenas de acción, pero todo cuanto enseña está realizado con impoluta brillantez y solidez inquebrantable. No alcanza los niveles de espectáculo visual de otros títulos más rimbombantes, pero en lo referente a físicas, no existe un título mejor. Leyes de la física que honra como nadie y que hace protagonista de su estructura jugable en cada tramo y cada instante. Su diseño artístico es brillante. Las salas de Aperture se muestran deterioradas y arrancan sensaciones de nostalgia y un futuro muy poco prometedor, con nuevos emplazamientos llenos de grises, ruinas, cemento y hormigón. Efectos como el desprendimiento de partículas o el magnífico trato de luces y sombras (mención especial para Withley cuado hace de linterna) se presentan trabajadísimos, y el nivel de las animaciones, de todo lo que se mueve, hipnotiza.


Los gráficos de Portal 2 son sobresalientes... pero su sonido es incluso mejor. Valve ha compuesto un prodigioso regalo para los oídos del jugador. La música, capaz de alternar temas clásicos o jazz con cortes electrónicos modernos y futuristas, es un ejemplo de cómo debe contribuir con acierto a aumentar la capacidad de inmersión. En Portal 2 suena en todo momento lo más apropiado para la acción y los efectos parecen sonar como lo harían los ruidos en cada ocasión... pero lo mejor de todo cuanto se escucha sin ninguna duda es su guión. Portal 2 cuenta con un doblaje de cine y unas frases antológicas. Tan sarcástico como lleno de buena intención, es capaz de arrancar sensaciones de todo tipo a quien lo goza al escucharlo aunque no juegue.


Su diseño, su argumento y su intención son perfectos, pero ningún juego alcanza la perfección. No obstante, lo que le aleja de tan utópica meta no son defectos sino carencias, y se antoja cuanto menos descarado exigirle más a un título como Portal 2... salvo mayor duración para el modo individual y algo menos de rigidez a la hora de variar algunas mecánicas. Pero Valve ha sabido vestir el concepto y su base, la jugabilidad, con un traje de auténtica historia sobre juicio y superación, insuflando todo cuanto nos cuenta de una carga filosófica muy importante en un guión inolvidable.


El dispositivo dual de portales es el único arma que Chell empuña.

Portal 2 es una prueba constante, disparos de ingenio y razonamiento a toda una generación que mide la calidad de sus juegos por el calibre de sus cañones, que otorga premios y trofeos por matar en lugar de evadir, por asesinar en lugar de meditar. El hombre contra la máquina, o cómo el ser humano se disfraza de deidad creadora amenazada por su creación emulándose a sí mismo cuando se atreve a juzgar a dios. ¿Chell es mejor que GLaDOS?¿por qué nos gusta tanto contar cómo los hijos se revelan a su hacedor? Dios dotó a su hijo de inteligencia y capacidad para utilizar herramientas... y esto es todo cuanto Valve pone a nuestra disposición para superar cada prueba de su creación... el dispositivo dual de portales es tan importante como pensar y usar la razón.


Portal 2 es ingenio y es pasión... una mecánica y un diseño en los que todo encaja sin mostrar nunca el más mínimo síntoma de robotización. Para demostrar que un juego como el primer Portal merecía un trato mejor, para demostrar que no existe arma más poderosa que la razón, para demostrar que Valve sabía muy bien lo que hacía cuando contrató a aquel grupo de jóvenes estudiantes de DigiPen... para demostrar todo esto, y sin tener por qué hacerlo, Valve nos regala Portal 2, una obra filosófica y de razonamiento con forma de videojuego que ya es eterno. "No habrá nada que evite que hagas pruebas el resto de los días de tu vida... " (GLaDOS).


Voyevodus (VGameCritics.com)


A mi pequeña Spider-Woman...


Valoración 9,5