Análisis - Red Dead Redemption
"El salvaje oeste cuando se hace videojuego"
Existen formas de juego que parecen hechas a medida de determinados momentos. Maneras de jugar un videojuego que resultan obligatorias para trasladar una época concreta o la naturaleza de un movimiento al inmenso terreno jugable. Rockstar cargó desde sus inicios con el western dentro de su corazón salvaje, y se lo llevó a las calles de las grandes urbes norteamericanas de finales del s. XX con GRAND THEFT AUTO. Años después, no le tembló el pulso al hacerse con una nueva licencia del oeste que Capcom había condenado. Y disparó a la soga del ahorcado con dos propósitos… hacer una digna aventura lineal para 128 bits (RED DEAD REVOLVER), y sobre todo saber explotarla con experiencia, dedicación y poderosos hardwares en el futuro. Tras 6 años de desarrollo y con la presión que supone la responsabilidad de enfrentarse en un duelo a muerte con su proyecto más ambicioso y además hecho a su medida, Rockstar examinaba si la fórmula GTA podía dar aún más de sí misma. Con RED DEAD REDEMPTION… a Rockstar le tocaba bailar con el diablo…
Y Rockstar apunta bien y dispara rápido, muy rápido. REDEMPTION se lleva el alma del sandbox hasta lo más profundo del tambor de su revólver, le otorga más sentido que nunca a su romántica forma de entender el videojuego y nos mete de lleno en un auténtico western, que además es más jugable que casi nadie. Si en el esquema de juego su inconfundible referente es su hermano GTA, para todo lo demás, a pequeñas o grandes dosis, bebe del barril del celuloide… la genialidad y la maestría en el trato y creación de personajes secundarios de “El Hombre que mató a Liberty Valance” (John Ford), una trama tan trágica como el “Sin perdón” de Eastwood, la épica de la obra de Sergio Leone, o la técnica y la violenta naturaleza de la orgía de sangre y plomo del “Grupo salvaje” de Sam Peckinpack…
RED DEAD REDEMPTION goza de una ambientación antológica. A lo largo de tres estados ficticios, todo rincón y toda frase rezuman olor a western. New Austin representa el lado más miserable, clásico e impasible del oeste americano. Nuevo Paraíso constituye la siempre brutal parte de México, y West Elizabeth es el paradigma de urbe moderna, del progreso y nueva imagen de los EE UU de principios del s. XX. La trama es magistral, poniendo de manifiesto en cada giro y cada página del soberbio guión los sangrientos códigos de la naturaleza y la moral que regían los salvajes territorios del oeste americano. En la obra magna de Leone, “Hasta que llegó su hora”, se pueden arrancar auténticos pedazos del corazón del western en cada frase… el impresionante nivel de los diálogos de RED DEAD REDEMPTION sitúan la obra de Rockstar a un nivel por lo menos similar. Todo el elenco de personajes no esconde el particular tributo que rinden a míticos roles interpretados en el cine, pero si bien se puede decir que Rockstar los ha emborrachado un poco de estereotipos para crearlos, la complejidad y profundidad que luego desprenden hacen pensar que el whisky no les sienta mal en absoluto.
En cuanto a sonido, el nivel es el mismo… superior. Con una BSO digna de cualquier producción de Hollywood y unos efectos como pocos se han escuchado nunca en cualquier videojuego, es encomiable que los diálogos consigan en REDEMPTION superar el nivel auditivo de todo lo demás. Genialidad es la mejor palabra que puede definir el trabajo realizado por los guionistas de Rockstar para hacernos una continua y certera radiografía de todos los sectores de la sociedad americana del recién nacido s. XX. Sin doblaje al castellano y con unos subtítulos de tamaño ridículo, la localización a nuestro idioma no ha sido la más acertada. No obstante, el trabajo realizado con las voces, sin llegar al nivel de los demás componentes del apartado sonoro, también es de altísima calidad.
RED DEAD REDEMPTION toma la fórmula sandbox/GTA para llevarla a sus límites más altos de rigor, compromiso histórico y veracidad jugable. Traslada como maestro la pseudo-anarquía de su forma de juego a una época donde los GTAs eran de carne, pólvora y hueso. La variedad de las misiones es amplia y puede ser aleatoria, pero relativa. Conducir ganado o domar caballos es laborioso para un ranchero, pero Marston había nacido para abrir fuego… 4 revólveres, 4 pistolas, 7 rifles normales, 2 sniper, uno de explosivos, 4 escopetas, cuchillo grande y arrojadizos, el mítico hacha Tomahawk, cartuchos de dinamita, botellas incendiarias, 3 armas fijas de gran calibre, el lazo, y los puños si fuera necesario… la acción, la violencia y los disparos están presentes con toda su crudeza a lo largo de un desarrollo en el que lo único que se echa en falta es una presencia más cualitativa y cuantitativa de duelos en la trama principal…
… historia principal que lleva unas 20 horas de recorrido. El título esconde alrededor de 500 personajes no manejables (NPCs) y 40 misiones secundarias, minijuegos, y formas alternativas de jugar muy profundas y duraderas como la caza… no solo se masacraron nativos humanos en el oeste. 60 especies de animales distintos se reparten a lo largo de un territorio descomunal, completamente interactivo, abierto, plagado de vida y movimiento. Los trayectos y desplazamientos son tan lógicos y consecuentes como excesivamente prolongados. Si bien es cierto que se debe aplaudir el rigor que imprimen y la sensación de soledad, libertad y romanticismo del forajido alcanza valores más elevados, la duración y reiteración de los desplazamientos a caballo disminuyen el ritmo de juego en determinados momentos.
El Dead Eye y el apuntado automático de serie (pero desactivable) ayudan al espectáculo y a su progreso, pero más de lo que deberían hacerlo. Según el nivel de las misiones y hazañas que Marston vaya superando consigue puntos de honor y de fama, que cambiarán los patrones de comportamiento de los habitantes de tan belicosos asentamientos.
Rockstar se supera a si misma con RED DEAD REDEMPTION. Sabedores de que no existe marco más apropiado para desarrollar su forma de entender los juegos, han conseguido construir una de las mejores obras jamás ambientadas en el salvaje oeste americano. Un western jugable, que hace honor a los titanes del género cinematográfico y que da más sentido que nunca a la fórmula GRAND THEFT AUTO. Aventura inmensa a todos los niveles, pero que no está carente de ciertos defectos… los trayectos, cuidados con el mismo mimo y dedicación que el resto del juego, pero que pueden impregnarle de un mínimo de hastío rítmico. RED DEAD REDEMPTION no disimula su lado más comercial a la hora de exigir al jugador para superarlo, y la enorme variedad jugable del título no esconde su facilidad para apretar el gatillo. Sin embargo, algo tan esencial y característico del western como los duelos no han sido resueltos con la eficiencia mostrada en otros títulos (entre ellos la primera parte), ni logran alcanzar en ningún momento cotas importantes ni de cantidad, ni de épica ni de protagonismo.
Aun así, por sus cifras, calidad, variedad, duración, opciones de juego, compromiso y como experiencia jugable, RED DEAD REDEMPTION se rebela como el pistolero más hijo de perra y más rápido de su género. Si GRAND THEFT AUTO siempre ha sido el auténtico vaquero entre reses de ganado, el nuevo hito jugable de Rockstar ha conseguido lo que nadie ha hecho... superarlo. Al lograr tan descomunal gesta, RED DEAD REDEMPTION se ha convertido en el nuevo referente… todo sea por el “El juego que mató a Liberty City.”
Voyevodus (VGameCritics.com)










