Artículo - El dilema moral de los aumentos e implantes en Deux Ex: Human Revolution
El atleta Pistorius hará historia en el mundial de Atletismo con sus prótesis de carbono
Apodado por los medios a nivel internacional como el Replicante o el Blade Runner del Atletismo, Óscar Pistorius es un atleta sudafricano que ha conseguido con dos prótesis de carbono superar muchas barreras, tras nacer sin peronés y sufrir a corta edad la amputación de las dos piernas. Su alto grado de superación personal le ha convertido en un héroe nacional, demostrando que la voluntad y fuerza humana pueden vencer todos los obstáculos.
Estudios de las universidades americanas SMU y Wyoming han determinado que las prótesis del deportista le otorgan unas ventajas considerables frente a atletas que no las utilizan, una vez que su disposición biomecánica facilitan una serie de reacciones de gran energía cinética con una menor energía potencial. A pesar de las voces discordantes y tras varios años de lucha para poder competir con atletas sin discapacidad física, ha sido recientemente incluido por su país en la lista de atletas sudafricanos que representarán al país en los próximos mundiales de atletismo a disputar a finales del presente mes de Agosto en Daegu en Corea del Sur.
Deus Ex Human Revolution transcurre en el año 2027, una era de gran innovación en el campo de la neuroprótesis, pero también una época de caos y conspiración en una sociedad dividida. Lo que “tienes” y lo que “no tienes” viene determinado por aquellos implantes que puedas o no puedas permitirte.
Partiendo de esta base surgen múltiples interrogantes:
- Integrar la tecnología con la evolución humana puede ser interesante... o hacerte esclavo de tus miedos.
- Puede ser un gran negocio a costa de nuestra libertad y humanidad o un sueño para aquellos que lo necesitan.
- Una tecnología dentro de tu cuerpo que te hace ser el mejor pero puede controlarte.
- Puede ser un futuro espeluznante o perfecto.
- ¿Y tú, qué darías por cumplir tu sueño?
El Dilema moral
En la película Gattaca se refleja una nueva clase social, en la que los ricos podían ofrecer a sus hijos un ADN perfecto mientras que la gente normal se convertiría en individuos de segunda clase. Algo parecido a lo que refleja Deus Ex que apunta a temas relacionados con el transhumanismo. La mejora genética y las nuevas cualidades exigen recursos que no están al alcance de todo el mundo. Las diferencias entre personas se van a incrementar aún más ¿Quién se beneficia de ello? En Deus Ex es evidente. Los ricos. Un pequeño porcentaje de la humanidad controla el ámbito militar, la economía y la política.
Ya no es ciencia ficción
Hoy es posible mejorar la visión con implantes de lentes electrónicas, los exoesqueletos se utilizan para ayudar a parapléjicos a caminar e, incluso, hay persona que prefieren partes artificiales de su cuerpo a las suyas propias, como ha sido el caso de una ciudadana austríaca que reemplazo su mano intacta (de capacidad reducida) por una versión biónica. Rob Spence, otro híbrido cibernético real, se denomina a sí mismo “eyeborg” tras la operación que reemplazó su ojo ciego por una cámara de vídeo digital.
Si personas con movilidad reducida consigue recuperar o corregir en cierta forma sus discapacidades no presenta un dilema moral. Si bien, lo preocupante son los principios básicos de los que parte Industrias Sarif en Deus Ex: “somos conscientes de la gran responsabilidad que tenemos no sólo con nuestros patrocinadores, nuestros inversores y nuestros consumidores, sino con toda nuestra especie en general. Desarrollando las tecnologías más avanzadas demostramos nuestro compromiso por garantizar que todo lo que hacemos es por el bien de la humanidad. Por el bien del mundo”.










